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Entrenamiento de Kie

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Entrenamiento de Kie

Mensaje por Kie el Lun Nov 10, 2014 10:16 pm

En una mañana fría en el Planeta Tierra despierto con la intención de realizar un entrenamiento extenso y productivo, con la intención de volverme más fuerte, más fuerte de lo que ya era pero siempre podría serlo aún más. En esta ocasión tenía pensado entrenar en otro Planeta al cual no había ido nunca, antes de todo había estudiado los Planetas que se encontraban en el Universo, sabia de uno en el cual habitan los Namibianos que es el Planeta de Ñame, supuse que allí encontraría algún material lo suficientemente a captable como para realizar un entrenamiento que me favoreciera, tendría que ser algo más duro que los metales que se encontraban en el Planeta M2.

Después de estar un rato en mi hogar preparando todo para el viaje, que sería muy corto ya que haría con el Movimiento Instantáneo así que solamente tardaría un instante en llegar a aquel lugar, pero era bueno siempre estar preparado para cualquier cosa que pudiera pasar en aquel Planeta que era desconocido para mí. Salí de mi hogar para tomar un poco de aire mientras amanecía en el Planeta Tierra, estaba bastante frio y no tenía ropa muy abrigada como siempre, pero el frio no era un problema para mí en lo absoluto así que no le preste demasiada atención. Puse mis dedos en la frente para concentrarme en el lugar al que quería ir que era el Planeta Namek, desaparecí de mi posición.

Aparecí finalmente en el Planeta antes mencionado, el clima en este lugar era cálido, pero no tanto era más templado, todo era de color verde al igual que sus aguas, comencé a caminar por todo el lugar buscando algo que me sirviera para entrenar. Entrenaría el Golpe fuerte como lo hacía siempre, para hacerlo mucho más fuerte de lo que ya era, siempre podría mejorarlo mucho más, aunque en este momento su poder era un poco exagerado pero siempre podría serlo mucho más. Camine por todo el lugar buscando algo que me sirviera para comenzar con el entre miento de una vez por toda, se me estaba haciendo un poquito largo pero como tenía pensado hacer algo bastante grande esta vez tomaba todo con calma y tranquilidad.

Después de caminar por un buen tiempo encuentro un material algo extraño, era verde y duro, parecía ser alguna roca especial de ese Planeta, pero el problema era que solamente había una y no me serviría de nada, porque tendría que destruir muchas para que el entrenamiento sirviera de algo porque si no entrenaría nada golpeando solamente una roca, igualmente la golpearía para ver qué tan dura era, seguramente podría destruirla con el poder que tenía en este momento así que no sería ningún problema para mi poder destrozarla. Di unos pasos hacia atrás mirando aquella extraña roca color verde, luego tome un poco de aire para darle un golpe fuerte con mucha calma, le di justamente en el centro y la roca se destruyó sin más. Por más de que la roca se hizo añicos con mucha facilidad se sentía un poco dura, quizás un poco más dura que el metal del Planeta M2 y eso me sorprendió un poco, parecía ser una roca bastante especial así que decidí buscar alguna más de estas, comencé a caminar siguiendo mi nuevo objetivo.

Camine y camine por todo el Planeta por unos cuantos minutos con la intención de encontrar aquella roca color verde misteriosa que me serviría para entrenar, miraba hacia todas las dirección esperando poder encontrar aquel material, pero no lo encontraba por ningún lado. Pasaba el tiempo y la búsqueda parecía que sería un fracaso total, hasta que en un momento veo algo verde a la distancia, abro los ojos bien abiertos para poder ver si era lo que estaba buscando, por la distancia no podía distinguir si era eso lo que yo estaba buscando así que comencé a levitar para luego salir volando hacia aquella dirección. Volaba muy tranquilo mirando el objetivo, y mientras me acercaba veía la roca, era esa la que yo estaba buscando y para el bien de mi entrenamiento mientras más me acercaba veía que había mas y más rocas todas juntar, había miles y miles de esas rocas con ese duro material, era un campo muy pero muy extenso de aquellas rocas, parecían interminables. Me puse feliz al ver ese grupo tan extenso de rocas ya que me servirían para el entrenamiento que tenía pensado hacer y quizás para entrenamientos en un futuro no muy lejanos, era como una mina de oro para mí. Descendí lentamente en la zona mirando a todas aquellas rocas, que eran de un tamaño bastante considerado aunque había una gran variedad, había grandes y pequeñas como también medianas y muy grandes, pero todas eran del mismo material e iguales de dura, o al menos eso era lo que yo creía, tendría que comprobarlo destruyendo todas las rocas de allí. Quise contarlas pero fue en vano, eran miles y miles de rocas, me llevaría un largo rato contarlas todas y sería muy aburrido, pero eso no era lo que tenía que hacer, lo que yo tenía que hacer era destruirlas para poder mejorar mis golpes fuertes ya que ese es el objetivo del entrenamiento. Me prepare para comenzar a entrar, tome un poco de aire mientras no dejaba de ver todas las rocas de color verde, tendría que pensar algún nombre para ese material para no tener que llamarlo así todo el momento, pero eso se me ocurriría mientras las estaría golpeando.

Me prepare para comenzar con el entrenamiento de una vez por todas, estire para estar bien preparado para comenzar. Una vez listo para empezar con el entrenamiento me acerco a la primer roca verde que tenía más cerca para arrancas, al estar frente a ella le doy un fuerte golpe destruyéndola sin problemas, rápidamente paso a una siguiente roca y la golpeo, la destruyo y paso a otra, así sucesivamente realizando los mismos pasos con todas las rocas que encontraba en aquel lugar, había muchas así que me llevaría mucho tiempo acabar con todas las que estaban allí, no limpiaría el lugar completamente porque eran miles y miles. Seguía golpeando rocas sin parar, hasta ahora llevaba unas diez, era un número muy bajo, seguí golpeando rocas arduamente sin cesar, las rocas eran bastantes duras pero igual las podía romper sin ningún problema, ya tenía el nivel suficiente como para poder destrozar cualquier material sin ningún problema, o al menos eso era lo que pensaba.

Estaba golpeando rocas como si no hubiera un mañana, ahora el contador de rocas destruidas aumento a veinte en total, seguían siendo pocas así que le di un poco más de ritmo al entrenamiento para hacerlo mucho más rápido, comencé a moverme con más agilidad y golpeando con más velocidad. Treinta, cuarenta, cincuenta rocas destruidas en poco tiempo, no me estaba cansando porque tenía un buen estado, sesenta, setenta, ochenta, noventa, una tras otra rocas destruidas y todavía quedaban miles por destruir, cien, ciento diez, ciento veinte, ciento treinta, se acumulaban escombros de rocas a mis espaldas mientras seguía golpeando aquellas rocas verdes sin parar ni siquiera para respirar. Ciento cuarenta, ciento cincuenta, ciento sesenta, ese era el número que llevaba, iba tan acelerado que destruía rocas de diez en diez, estaba haciendo un buen tiempo en este entrenamiento pero todavía quedaban miles y miles de rocas por destruir, me arriesgaría a tirar un número que sería la cantidad aproximada de rocas que había en esa zona, aseguraría de que allí había más de diez mil rocas de ese material, era un lugar bastante extenso y estaba lleno, quizás esa era la cantidad aproximada o posiblemente un poco más, por el momento no llevaba ni un diez por ciento de lo que había allí así que tendría que darle un poco más de ritmo a la cosa, aunque estaba lleno algo rápido a mi parecer.

Ciento setenta, ciento ochenta, ciento noventa, dos cientos de rocas destruidas llevaba por el momento, parecía un numero bastante alto pero no era ni una pequeña parte de todo lo que había en aquella zona, pero por el momento todo iba bien, a mis espaldas solo había escombros de las dos cuentas rocas que había destruido en aquel momento. Estuve un largo rato destruyendo rocas por lo cual decido detenme por un segundo a tomar un poco de aire, ya que levantaban un poco de polvo aquellas rocas y no me dejaba respirar muy bien, era algo molesto. Veo todos los escombros que deje a mi espalda y luego todas las rocas que aún quedaban en pie, yo pensaba que el total eran diez mil, pero estaba viendo que posiblemente hubiera un poco más. Tenía pensado dejar el entre miento y volver más tarde para seguir destruyendo todas las rocas que quedaban, estaría un buen rato pero tenía ganas de seguir haciéndolo ahora, se estaba divirtiendo ya que las rocas eran bastantes duras y el ver todas las que quedaban aun lo entusiasmaba a continuar, así que eso haría.

Me había quedado en dos cuentas rocas destruidas y seguiría, tome aire y comencé rápidamente una vez más a golpear rocas como si no hubiera un mañana. Dos cientos una, dos cientos dos, dos cuentas tres, dos cientos cuatro, dos cientos cinco, dos cientos seis, dos cientos siete, dos cientos ocho, dos cientos nueve, dos cientos diez y vamos, comencé a destruir a más velocidad, dos cientos veinte, dos cientos treinta, dos cientos cuarenta y dos cientos cincuenta, comencé a destruir de diez en diez como lo estaba haciendo anteriormente, solamente se veía un pequeña estela de mí, no se veía mi imagen de lo rápido que iba, una onda de choque era lo que se podía ver cuando golpeaba las rocas de color verde, utilizaba mis dos brazos para darle más velocidad y variedad al entrenamiento, estaba sintiendo un poco el efecto del entrenamiento aunque sonara un poco extraño ya que los efectos suelen venir más adelante, eso significaba que lo estaba haciendo, no me detenía en lo absoluto para hacer nada, seguía destruyendo rocas con un loco.

Dos cientos sesenta, dos ciento setenta, dos ciento ochenta, dos ciento noventa, tres cientos y ahora el numero aumento bastante, pero no era nada comparado a las diez mil rocas aproximadamente que había en aquel lugar. Continuaría con la misma velocidad, todavía no estaba cansado en lo absoluto. Tres cientos una, tres cientos dos, tres cientos tres, tres cientos cuatro, tres cientos cinco, tres cientos seis, tres cientos siete, tres cientos ocho, tres cientos nueve, tres cientos diez y vamos nuevamente, de diez en diez como antes, tres cientos veinte, tres cientos treinta, tres cientos cuarenta, tres cientos cincuentas rocas destruidas hasta el momento, era la primera vez que llevaba la cuenta de cuantas rocas estaba destruyendo en un entrenamiento, era algo que me divertía un poco y era algo extraño. Continuaba con el enteramiento, destruyendo rocas sin ningún cesamiento, por el momento solamente llevaba tres cientos cincuenta rocas destruidas y continuaría avanzando, al menos hasta llegar al mil que era la meta de este entrenamiento, el diez por ciento de la posible cantidad que había en aquel lugar, aunque pensaba que había muchas más rocas que diez mil. Tres cientos sesenta, tres ciento setenta, tres ciento ochenta, tres ciento noventa, cuatro ciento rocas destruidas hasta el momento, era un buen número pero no era suficiente.

En el Planeta Namek no se hace de noche, ya que este Planeta tiene tres soles pero posiblemente en la Tierra sea de noche, había estado entrando por un largo rato y todavía no iba ni por la mitad del entrenamiento, no estaba para nada cansado y esa era buena señal. Cuatro ciento una, cuatro ciento dos, cuatro ciento tres, cuatro ciento cuatro, cuatro ciento cinco, cuatro ciento seis, cuatro ciento siete, cuatro ciento ocho, cuatro ciento nueve y vamos una vez más, cuatrocientos diez, cuatrocientos veinte, cuatrocientos treinta, cuatrocientos cuarenta, cuatrocientos cincuenta, cuatro ciento sesenta, cuatro ciento setenta, cuatro ciento ochenta, cuatro ciento noventa y quinientas rocas destruidas, ahora si ya estaba por la mitad de mi meta del entrenamiento de hoy, que era llegar al menos a las mil rocas destruidas, estaba recién por la mitad, sin estar cansado y con muchas ganas de continuar con este entrenamiento.

Quinientos una, quinientos dos, quinientos tres, quinientas cuatro, quinientas cinco, quinientas seis, quinientas siete, quinientas ocho, quinientas nueve y quinientas diez rocas destruida, era un numero bastante elevado, no recordaba cual fue el mayor número de rocas destruidas en un entrenamiento ya que nunca las contaba, solamente las golpeaba y destruida, ahora las contaba porque le importaba saber cuál era la cantidad exacta que había en ese lugar, por el momento solamente llevaba quinientas diez rocas de color verde destruidas. Quinientas veinte, quinientas treinta, quinientas cuarenta, quinientas cincuenta, quinientas sesenta, quinientas setenta, quinientas ochenta, quinientas noventa, y seiscientas rocas de color verdes destruidas, era un numero bastante grande para ser el primer entrenamiento en el Planeta Namek, pero todavía no terminaba, faltaba un poco más.

Me detuve una vez más para ver todo el desastre que había echo en aquel lugar y para observar las rocas que todavía quedaban por destruir, obviamente quedaban mas rocas sanas que escombros en el suelo, pero el escombro que se había acumulado era demasiado, como para utilizarlo para fabricar algo, posible te esos escombros serían utilizados, así que este entre miento seria para un bien a la comunidad del Planeta Namek. Me puse manos a la obra otra vez, seiscientas rocas destruidas, ese era el numero en el que me había quedad y continuaría una vez más.

Seiscientas una, seiscientas dos, seiscientas tres, seiscientas cuatro, seiscientas cinco, seiscientas seis, seiscientas siete, seiscientas ocho, seiscientas nueve y seiscientas y diez, otra vez a más velocidad. Seiscientas veinte, seiscientas treinta, seiscientas cuarenta, seiscientas cincuenta, ese era el número que llevaba por el momento, me estaba acercando cada vez más a mi meta en este entrenamiento que eran las mil rocas destruidas. Continuaba atacando las rocas a gran velocidad y coordinación.

Seiscientas sesenta, seiscientas setenta, seiscientas ochenta, seiscientas noventa y setecientas rocas destruidas llevaba en este entrenamiento, era un número bastante grande y ya me estaba comenzando a aburrir, pero igual llegaría a las mil rocas, esa era la meta que me había impuesto y quería cumplirla. Setecientas una, setecientas dos, setecientas tres, setecientas cuatro, setecientas cinco, setecientas seis, setecientas siete, setecientas ocho, setecientas nueve, setecientas diez y otra vez a comenzar con la velocidad, se estaba volviendo un poco repetitivo el asunto y también muy aburrido, pero llegaría a mi meta si o sí.

Setecientas veinte, setecientas treinta, setecientas cuarenta, setecientas cincuenta, setecientas sesenta, setecientas setenta, setecientas ochenta, setecientas noventa y ochocientas rocas de color verde destruidas, ya faltaba cada vez menos para llegar a mi meta y aunque sea una pequeña parte del total en aquella zona, podría limpiar tranquilamente todo el lugar con una técnica, pero no entrenaría nada haciendo eso, solamente haría un desastre en aquel pacifico lugar. Ochocientas una, ochocientas dos, ochocientas tres, ochocientas cuatro, ochocientas cinco, ochocientas seis, ochocientas siete, ochocientas ocho, ochocientas nueve y ochocientas diez, ese era el nuevo número de rocas de color verde destruidas hasta el momento, ya estaba cada vez más cerca de mi objetivo y ya era hora porque me estaba comenzando a cansar pero de aburrimiento, aunque estaba un poco agotado, las rocas eran un poco dura a decir verdad y la velocidad a la que estaba destruyendo las rocas era bastante elevada, además de que el polvo que levantan las rocas me impide reparar es un poco agotador. Continúe golpeando las rocas, me faltaba poco por terminar, tendría que dar un poco más de mí mismo y esforzarme para poder terminar el entre miento al menos por hoy.

Ochocientas veinte, ochocientas treinta, ochocientas cuarenta, ochocientas cincuenta, ochocientas sesenta, ochocientas setenta, ochocientas ochenta, ochocientas noventa, novecientas rocas destruidas, solamente me faltaban cien para poder culminar con el entrenamiento. Sin para seguí para poder destruir las ultimas cien. Novecientas una, novecientas dos, novecientas tres, novecientas cuatro, novecientas cinco, novecientas seis, novecientas siete, novecientas ocho, novecientas nueve y novecientas diez y aquí vamos por última vez, solamente restaban noventa rocas para poder terminar con el entrenamiento que paso de ser algo entretenido a algo bastante aburrido, pero era normal, había estado haciendo lo mismo al menos por un par de horas, era obvio de que me iba a aburrir de hacer siempre lo mismo y también de agotar aunque esto último no en tanta medida. Novecientas veinte, novecientas treinta, novecientas cuarenta, y novecientas cincuenta rocas, de diez en diez la cuenta iba haciéndose cada vez más corta, solamente restaban cincuenta rocas por destruir, al menos esa era la cuanta que llevaba yo. Novecientas sesenta, novecientas setenta, novecientas ochenta, novecientas noventa y uno, novecientas noventa y dos, novecientas noventa y tres, novecientas noventa y cuatro, novecientas noventa y cinco, novecientas noventa y seis, novecientas noventa y siete, novecientas noventa y ocho, novecientas noventa y nueve y finalmente mil. Mil rocas destruidas en un par de horas, al menos un diez por ciento del total que había en aquel lugar, me detuve finalmente para ver todo el extrajo que había echo a mis espaldas. Observo todo el panorama mientras reparo un poco aliviado al darme cuenta de que al fin había terminado con el entrenamiento, fue un poco excesivo pero fue un buen entrenamiento al fin y al cabo, el material que había encontrado en Namek era bastante duro que hiciera que el entrenamiento sea muy efectivo.

Comencé a caminar hacia un costado mirando aun todo lo que había echo, había muchos escombros verdes por todo el suelo, era un verdadero desastre. Después de descansar por un muy corto periodo de tiempo me preparo para retirarme del lugar finalmente, fue un buen entrenamiento para ser el primero en el Planeta de los Namekianos, seguramente volvería en otra ocasión para seguir limpiando aquellas rocas, todavía le quedaban muchísimas mas por destruir y no se rendiría hasta destruirlas todas, aunque sean miles y miles ese era el objetivo que se impuso. Desaparecí del lugar dando por finalizado este nuevo entrenamiento que fue muy extenso y efectivo.
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